Introducción
La música, como manifestación de las relaciones sonoras y espacio-temporales, presenta total correspondencia con el mundo de la danza, el movimiento y el lenguaje corporal. De hecho, la danza, desde sus orígenes, ha representado la vivencia corporal de la música: la imagen rítmica-plástica que expresa el contenido del pensamiento musical. Esta correspondencia música-rítmica, plástica-danza, de hecho, supone, la sinestesia más antigua y fructífera de la historia de las manifestaciones artísticas. La pedagogía musical, consciente de las posibilidades formativas de esa correspondencia, ha incorporado, desde las primeras décadas de nuestro siglo, la rítmica y la danza, como elementos básicos del aprendizaje de la expresión musical, conduciendo paralelamente el estudio de ambas, para traducir sus ritmos. Por su carácter temporal, el hecho musical está integrado por elementos que, en forma aislada como en conjunto están en íntima relación con el movimiento; por una parte, la organización de los elementos melódicos y armónicos conduce a un discurso integrado por una cadena de segmentos o gestos formales dotados de direccionalidad, determinada por la propia música y por el compositor; por otra parte y por ser esencialmente movimiento, no es ni siquiera concebible una mera comprensión racional del ritmo sin sentir la fuerza cinética que conduce a la acción. De igual manera que no puede entenderse la Danza como una mera técnica corporal desvinculada del impulso, la emoción y el carácter que proporciona la música.
La música, que en el grado elemental se organizará como educación rítmica y musical debe considerarse como el complemento de la danza. Esta educación rítmico-musical contribuye de forma decisiva a la adquisición y desarrollo de las capacidades que se recogen en los objetivos de este grado, tales como mejorar la comprensión de las relaciones espacio-temporales y de su vinculación con la organización formal del lenguaje sonoro; tender a la correcta coordinación de movimientos a través del sentido rítmico y sensibilidad corporal; desarrollar la personalidad para expresar con precisión las relaciones de la dinámica y el fraseo con las exigencias del estilo.
Los contenidos curriculares, en el caso del alumno de danza y dado lo esencial para esta disciplina de la práctica de conjunto, serán desarrollados a través de la rítmica, del canto, y de la práctica instrumental, con instrumentos de técnica no compleja como medios expresivos propios de la práctica musical de conjunto.
La capacidad de interiorización del mensaje sonoro pasa necesariamente por el conocimiento teórico y práctico de los elementos que configuran su lenguaje (ritmo, melodía, armonía y forma) para poder encauzar de manera consciente y responsable la necesidad de expresar con el cuerpo el significado profundo e inapreciable de la música.
Por último, junto a la adquisición de estos conocimientos, debe estimularse el desarrollo de las actitudes de curiosidad e interés por todo lo relativo al significado de la música como lenguaje artístico y medio de expresión cultural de las personas y de los pueblos.
Objetivos
La enseñanza de la música como expresión rítmico-musical en el estudio de la danza en el grado elemental, tendrá como objetivo contribuir a desarrollar en los alumnos las capacidades siguientes:
1. Compartir vivencias y experiencias musicales con los compañeros del grupo, para enriquecer su relación afectiva con la música a través de la rítmica, del canto, de la audición y de la práctica instrumental.
2. Demostrar la coordinación corporal necesaria para la correcta comprensión e interpretación rítmica, utilizando las destrezas de reacción, asociación-disociación, equilibrio y expresión correspondientes.
3. Desarrollar el «oído interno» para el reconocimiento de timbres, alturas, duraciones e intensidades, así como estructuras formales, indicaciones dinámicas, expresivas y agógicas, mediante la relación entre el sonido y su representación gráfica y corporal.
4. Interpretar de memoria y corporalmente ritmos, melodías y canciones que conduzcan a una mejor comprensión de los distintos parámetros musicales.
5. Leer, escribir e interpretar corporalmente, fórmulas rítmicas, melódicas, así como esquemas rítmicos, fragmentos o melodías sencillas y de corta duración.
Contenidos
Percepción, identificación, interiorización y ejecución rítmica del pulso. Percepción, identificación y ejecución rítmica del acento.
Fórmulas rítmicas básicas: lectura, escritura e interpretación rítmica.
Simultaneidad de ritmos. Relación de los elementos rítmicos con el movimiento corporal. Identificación y práctica rítmico-corporal de cambios de compás. Sensibilización vocal y corporal: práctica de la respiración, articulación y entonación con y sin movimiento corporal. Reconocimiento y ejecución rítmico-práctica de los movimientos melódicos ascendentes y descendentes. Reconocimiento, entonación y práctica rítmico-corporal de los sonidos de la escala. Lectura, entonación, palmeo del ritmo y práctica de la pulsación, con la lectura y la entonación de fragmentos melódicos o canciones sencillas. Práctica del canto en grupo. Utilización de instrumentos de pequeña percusión.
Utilización del cuerpo como instrumento de percusión: gestos sonoros y recursos vocales. Percepción, identificación e interpretación corporal de elementos formales: repetición, pregunta-respuesta, canon, expresión musical. Improvisación vocal o instrumental y rítmico-corporal.
Creatividad corporal.
Criterios de evaluación
1. Imitar estructuras melódicas y rítmicas breves con la voz y con la percusión. Este criterio de evaluación pretende comprobar el grado de reacción y memoria y la capacidad de reproducir con fidelidad el mensaje recibido tanto en sus aspectos sonoros como en su realización motriz.
2. Interpretar vocal o rítmicamente piezas escritas en gráficas sencillas no convencionales de acuerdo con unos códigos preestablecidos.
Este criterio de evaluación pretende comprobar la capacidad de relacionar los parámetros espacio-temporales comunes al discurso sonoro con su representación gráfica.
3. Reconocer auditivamente, percutir y ejecutar corporalmente el pulso de una obra o fragmento. Con este criterio de evaluación se comprobará la percepción y ejecución del pulso, como referencia básica para la interpretación rítmica.
4. Reconocer, identificar y realizar corporalmente el acento periódico de una obra o fragmento.
Este criterio de evaluación tiene como objetivo comprobar la correcta percepción y ejecución práctica del acento periódico, base del compás, reconociendo el carácter binario, ternario o cuaternario de éste y el carácter binario o temario de cada pulso.
5. Ejecutar movimientos precisos acordes con aspectos rítmicos de una obra o fragmento escuchado. Se busca con este criterio comprobar la coordinación corporal del alumno, adecuando su movimiento a pulsos rítmicos precisos.
6. Mantener el pulso durante períodos breves de silencio.
Tiene por objetivo lograr una correcta interiorización del pulso que le permita una adecuada ejecución individual o colectiva.
7. Identificar auditivamente e interpretar rítmicamente cambios sencillos de compás. Con este criterio de evaluación se verificará la capacidad de percepción auditiva y de realización práctica de cambios de compás de unidad igual o diferente. En este caso solamente: a) negra=negra; b) negra=negra con puntilla; c) negra=blanca; d) corchea=corchea; y viceversa en los casos b) y c).
8. Entonar una melodía o canción tonal con acompañamiento, polirritmia y palmear posteriormente el ritmo.
Este criterio tiene como objetivo comprobar la capacidad del alumno para aplicar sus técnicas de entonación y justeza de afinación a un fragmento tonal aplicando indicaciones expresivas presentes en la partitura. Posteriormente en el trabajo de polirritmia y palmeo del ritmo, se verificará la interiorización correcta del pulso y la buena ejecución rítmica. El acompañamiento instrumental no reproducirá la melodía.
9. Reproducir modelos melódicos sencillos o escalas a partir de diferentes alturas. Se trata de comprobar la destreza del alumno para reproducir un mismo hecho melódico desde cualquier sonido manteniendo correctamente la interválica del modelo.
10. Improvisar estructuras rítmicas sobre un fragmento escuchado.
Con este criterio de evaluación se pretende estimular la capacidad creativa del alumno aplicando libremente fórmulas rítmicas conocidas o no, acordándolas con el pulso, la división y el compás del fragmento escuchado.
11. Reproducir por escrito fragmentos sencillos rítmicos y melódicos escuchados.
Mediante este criterio se evalúa la capacidad del alumno para reconocer y reproducir aspectos rítmicos y melódicos conocidos.
12. Describir con posterioridad a una audición los rasgos característicos de las obras escuchadas o interpretadas.
Este criterio de evaluación pretende constatar la capacidad del alumno para percibir aspectos distintos: rítmicos, melódicos, cadenciales, formales, tímbricos, etc, seleccionando previamente los aspectos que deban ser identificados o bien dejando libremente que identifiquen los aspectos que les resulten más notorios.
13. Realizar pequeñas improvisaciones con procedimientos musicales convencionales o no convencionales (texturas, atmósferas, efectos, etc.) partiendo de un proyecto previo al que deberá ajustarse la, ejecución en la mayor medida posible. Este criterio de evaluación pretende comprobar el grado de control consciente de la realización de una idea musical previamente elaborada.
14. Ejecutar mediante la percusión, instrumental o vocalmente, estructuras rítmicas de una obra o fragmento.
Con este criterio de evaluación se pretende constatar la capacidad de encadenar, con precisión y dentro de un tiempo fijado, fórmulas rítmicas adecuadas al nivel.
15. Improvisar melodías tonales breves Este criterio pretende comprobar la asimilación de los conceptos tonales básicos mediante la utilización libre de los elementos.